Nombre Publicación
PROPOSITUM
Vol. 7 - No. 1 - Septiembre

Período
Septiembre

 


Año
2003

Volume
7

 


Número
1


Clara de Asís
Una mujer en la sombra, una figura de luz

Un camino para describir a Santa Clara,
con ocasión de la celebración del 750° aniversario de su muerte


Clara a Inés de Bohemia
Un camino espiritual
"Conformarse totalmente con el santo Evangelio"
(Regla TOR 3,11)



 


PREFACIO

Escuchad, pobrecillas, por el Señor llamadas, de diversas partes y provincias congregadas... (Exhortación cantada a Santa Clara y a sus Hermanas)

Con estas palabras de San Francisco de la Exhortación cantada a Santa Clara y a sus Hermanas, en su carta del 3 de octubre 2002 los Ministros Generales de la Primera Orden y TOR anuncian el año de salvación 2002 con ocasión del 750° aniversario de la muerte de Clara.

Nos invitan a "descubrir nuevos caminos para hablar de la tierna bondad de Clara con los hombres y mujeres de nuestros tiempos confusos". Y al hacerlo nos piden que "procuremos rendir honor y vivir su carisma en la Iglesia como un don para todo el pueblo de Dios". Por último, nos invitan a que "nos animemos mutuamente en la peregrinación de la pobreza para que también nosotros podamos convertirnos en un espejo del Emanuel, el Dios con nosotros, como lo fue Clara para la gente de su tiempo".

Y esto lo hacemos totalmente en línea con la Asamblea General 2001, en la que nos comprometimos a:
* contemplar y vivir el misterio de la Encarnación-Pasión-Eucaristía para que dé esperanza y alimente la vida;
* una vida abierta al diálogo y a la comunión;
para unirnos activamente a toda la Familia Franciscana para un servicio global.

Por ello la vida y la obra de Santa Clara nos pueden ser de gran ayuda. Pero, seamos honrados, ¿conocemos a Clara de Asís? ¿La conocemos realmente? Hasta en el mundo franciscano en tiempos recientes fue una "mujer en la sombra", ofuscada por un hermano y amigo mucho más conocido que ella, Francisco de Asís. No tenían los mismos padres, pero ciertamente tenían las mismas raíces mentales y espirituales. Francisco vivió el Evangelio de manera radical y su talante fascinó a Clara, la sedujo. Y busca y halla la manera de vivir "el privilegio de la pobreza" como lo llama, a lo femenino con sus compañeras de camino.

Clara busca el sentido de su vida en ser un "espejo de la luz". Para ella la 'luz' es 'Cristo'. Vivir de una manera contemplativa significa ni más ni menos que ser un espejo de la vida divina en la propia vida.

Clara de Asís murió hace 750 años, y sin embargo no es una santa de la "Oscura Edad Media", sino más bien una "figura de luz" que aún hoy nos muestra el camino.

Hna. Marianne Jungbluth
Franciscana de la Sagrada Familia
Würzburg, Fiesta de Santa Clara 2003


 

Clara escribe a Inés de Bohemia

Un camino espiritual

CQuienquiera desee conocer más a fondo la espiritualidad de Santa Clara de Asís tiene que leer no solamente su Regla, sino en primer lugar todas sus cartas a Inés de Praga. La hija del Rey de Bohemia, Inés, busca su propia orientación y espiritualidad en su vida y para fundar su convento. Se dirige a Clara para pedir aliento, dirección y ayuda. Es una lástima que no se haya conservado ninguna de las cartas de Santa Inés de Bohemia a Santa Clara de Asís, pero sí tenemos cuatro cartas de Santa Clara que muy probablemente son una respuesta a algunas de las muchas preguntas de Inés. Estas cartas encierran una rica información sobre la espiritualidad de Santa Clara. Debido al gran lapso de tiempo transcurrido entre las cuatro cartas (primera carta antes de 1234, segunda carta entre 1234 y 1238; tercera carta hacia el comienzo de 1238, cuarta carta probablemente escrita en 1253) pueden dar la impresión de que se trate de cuatro cartas espirituales ocasionales sin necesariamente ningún nexo interno. Sin embargo una lectura atenta de las cartas nos permitirá descubrir en ellas un nexo interno y un cotejo más a fondo de los textos nos revelará que Clara no sólo da a Inés consejos espirituales, sino que además le presenta un verdadero camino espiritual que ella misma había escogido y que ahora anima a Inés a que lo emprenda.

Un análisis crítico de las cartas de Santa Clara nos muestra que en cada carta describe una fase de su camino espiritual. Cada una de sus cartas sirve para indicar a Inés la fase siguiente de su camino espiritual y todas y cada una tienen como fundamento el mismo marco. Clara pone nombre a su propósito, es decir al objetivo relevante de cada fase de su camino espiritual. Describe las dificultades y define los presupuestos necesarios para prepararse a la fase siguiente del camino que describe de una manera viva, como también describe los frutos que recibirán quienes deciden seguir este camino.
Con la ayuda de este sencillo marco fundamental en el que se basan las cuatro cartas vamos a interpretarlas una detrás de otra: el objetivo del camino, el presupuesto, la descripción del camino y el fruto obtenido.

1. Carta: de bien a mejor

En su primera carta a Inés de Bohemia Clara empieza a hablar del gran objetivo que se alcanzará en este camino espiritual imaginado y luego habla de las distintas fases que seguirán. Por lo tanto, hermana carisima, o mejor, señora digna de toda veneración, ya que sois esposa, madre y hermana de mi Señor Jesucristo. (Versos 12.24). Con estas palabras que imitan las de Francisco en la Carta a Todos los Fieles, Clara pone el objetivo de su vida ante los ojos de Inés: devenir esposa, madre y hermana de nuestro Señor Jesucristo, ofreciendo así a Inés una verdadera alternativa a su "destino mundano" Inés es hija del Rey de Bohemia, y la esposa prometida al Emperador Federico II, quien la había pedido en matrimonio. Su destino mundano y real fue trasladado por así decirlo por el objetivo propuesto por Clara a un nivel espiritual y orientado hacia Jesucristo, un esposo de más noble alcurnia (Versiculo 7). El destino de Inés de ser esposa, madre y hermana no hay ni que suprimirlo ni que rechazarlo, sino que hay que orientarlo hacia un propósito más elevado en el camino espiritual. Ser una esposa, madre o hermana atañe también a las dimensiones femeninas de la vida de Inés que no son negadas por su camino espiritual, sino que asumen un nuevo valor en esta orientación espiritual.

En este punto de la carta Clara muestra sus dotes pedagógicas. La idea de un propósito de vida idealista y digno de elogiopuede ser también paralizador y aterrador. Por ello Clara, ya desde el primer momento, presenta a Inés una primera fase del camino que tiene que andar para acercarse al fin, paso a paso. Por esto, me ha parecido oportuno suplicar en cuanto me es posible, y con toda humildad, en los entrañas de Jesucristo a vuestra excelencia y santidad, que os mantengas firme en su santo servicio, progresando de bien en mejor, de virtud en virtud.... (Versiculos 31-32) Crecer de bien a mejor en la vida de cada día es un desafío realista al que uno puede responder. Clara espera esto y solo esto en esta primera fase del camino. Además describe muy claramente los peligros y los presupuestos para ser capaces de caminar por el camino espiritual de virtud en virtud. Honores y dignidades mundanas, pompas (Versiculo 5) y grandezas del siglo (Versiculos 22.26-29) son los peligros concretos que Inés puede encontrar a lo largo del camino espiritual por su noble abolengo. Para desdeñar todo esto, como Inés ha empezado a hacer ya, es necesaria la irrevocable determinación de seguir el camino.

Clara concreta más esta primera fase del camino y apunta a la pobreza, imitando a Cristo, (Versiculos 15-20) y al santo servicio (Versiculo 13). El santo ministerio podría ser una alusión porque juntamente con el convento, se fundó una casa para los pobres, en la que las hermanas se ocupaban de los enfermos. El progreso que supone crecer de bien a mejor se realiza concretamente imitando a Cristo pobre y en el santo ministerio arriba citado.

Si Inés emprende este camino pronto recogerá los frutos de esta primera fase. ¡Regocigaos e alegraos grandemente, rebosando gozo y jubilo espiritual! (Verso 21) Alegría espiritual e inmenso gozo son los dones que reciben quienes andan por ese camino. Alegría y gozo se refieren a la felicidad de una vida en plenitud y al mismo tiempo representan fuerza y un incentivo para seguir caminando.

2. Carta: Compartir la vida de Cristo

No sabemos exactamente cuándo se escribió esta carta - y probablemente es una respuesta a una carta de Inés que se remonta a los años que van desde 1234 a 1238. Leyendo la carta llegamos a darnos cuenta que Inés ha tenido grandes dificultades externas y ha esperado recibir consejo de Clara. Clara contesta refiriéndose de nuevo al camino espiritual, describiendo, por así decirlo, la segunda fase del camino. Y le presenta de nuevo un propósito para la fase del camino. Si con él padeces, con él reinarás, ; si con él te dueles, con él gozarás, muriendo con él en la cruz de la tribulación, con él poseerás las moradas del cielo en la gloria espléndida de los santos (2EpAg 21) En el lenguaje de su tiempo Clara indica a Inés cómo compartir la vida de Cristo. La primera fase del camino "de bien a mejor" es una vida de comunión con Cristo. Para poder compartir la vida de Jesús y vivir en comunidad de vida con El la imitación ha de ser muy concreta. Mírale hecho despreciable por ti y síguele, hecha tú también despreciable en este mundo. (Versiculo 19). El camino espiritual continuo se ilustra ahora en una concreta imitación. Clara habla de nuevo de los obstáculos y apunta implícitamente a las dificultades en la vida de Inés. La dignidad mundana y regal y la propuesta de matrimonio de parte del emperador parecen seguir siendo un obstáculo. De fuentes históricas sabemos que la familia real insistió por mucho tiempo para que Inés aceptara la propuesta de matrimonio de parte del Emperador, y esto por razones políticas. Además Inés parece tener dificultades en tener su Regla y estilo de vida aprobados por la Iglesia. Y esto producía tristeza a Inés, como le ocurrió a Clara. Para continuar avanzando por el camino espiritual Clara propone a Inés tener confianza en si misma, y sentido de responsabilidad. Y no des crédito ni prestes atención a nadie que intente desviarte de tu propósito a ponerte estorbos en este camino con el fin de impedirte que seas fiel a lo que has prometido al Altísimo con la perfección a la que te ha llamado el Espíritu del Señor. (Versiculo 14). Y: Si alguno te dice o te insúa otra cosa que te impida el camino de la perfección que has abrazado o que parezca estar en oposición con la vocación divina, ¡con todos los respetos, no le hagas caso, sino abrázate, virgen pobrecilla, al Cristo pobre. (Versiculo 17) Son éstas unas palabras muy claras que no eximen de necesarias discusiones en favor del camino justamente reconocido.

De esta fase brotarán frutos para seguir el camino: perseverancia y firmeza: Como Raquel no pierdas de vista lo que has propuesto, ten siempre ante los ojos el punto de partida; conserva lo que has conseguido; lo que haces, hazlo bien; no te detengas, sino más bien avanza confiada y gozosamente por la ruta de la bienaventuranza, con paso veloz y andar apresurado, sin que tropiecen tus pies y ni siquiera se te pegue empolvo del camino. (Versiculos 11-13)

3. Carta: llevar a Cristo en las entrañas

En la tercera carta, fechada alrededor de 1238, Clara ahonda en la orientación espiritual de la vida en la nueva fase del camino, invitando Inés a que lleve a Cristo en sus entrañas.

Así es en verdad: el alma del hombre fiel, que es la más digna de todas las criaturas, se hace, por la gracia, más grande que el cielo; porque, mientras os cielos, con todas las otras cosas creadas, no pueden contener a su Creador, en cambio el alma fiel, y sólo ella, es su morada y su trono, y ello solamente por efecto de la caridad, de la que carecen los impíos. Es la misma Verdad quien lo afirma: El que me ama será amado de mi Padre, y yo le amaré; y vendremos a él y estableceremos en él nuestra morada. ( Jn 14: 21). A la manera, pues, que la gloriosa Virgen de las vírgenes lo llevó materialmente en su seno, así también tú, siguiendo sus huellas de manera especial las de su humildad y pobreza, puedes llevar siempre espiritualmente, en tu cuerpo casto y virginal. (Versiculos 21-25) Con la descripción de la tercera fase del propósito, Clara hace referencia a la teología de los Padres de la Iglesia sobre el evangelio de San Juan, al nacimiento y a la vida de Dios en el corazón, en el alma, en el "seno materno" de los fieles. Así que Clara inscribe su camino espiritual en la tradición de los Padres de la Iglesia, especialmente los Padres Griegos y Orientales, quienes desarrollaron esta teología de una manera espiritual para todos los fieles, meditando sobre la Sagrada Escritura. .

Ya que Clara considera la arrogancia y la vanidad como el mayor obstáculo en esta fase del camino de Inés ésta tiene que derribar la arrogancia y la vanidad con la ayuda de la sabiduría. Veo cómo tú, sostenida por una admirable prerrogativa de la sabiduría que procede de la boca del mismo Dios, sobre las astucias del taimado enemigo, sobre el orgullo, ruina de la naturaleza humana, y sobre la vanidad que vuelve fatuos los corazones de los hombres (Versiculo 6) Es cierto que Clara hace de nuevo referencia a la espiritualidad de San Francisco quien en el versiculo primero del Saludo a las Virtudes pone a la sabiduría por encima de todas las demás virtudes. La verdadera sabiduría es revelada en Jesucristo, encarnación del Verbo de Dios.

Es pues la verdadera sabiduría lo que da a Clara la posibilidad de describir esta tercera fase de una manera más transparente. Inés puede alcanzar el propósito de esta fase mirando en el espejo de la eternidad. Aquí Clara usa un instrumento, el espejo, que seguramente era precioso en la Edad Media y desempeñaba un papel importante en la vida de una princesa. Probablemente Inés poseía y había usado ya un espejo por su educación y familia de pertenencia. Y una vez más descubrimos la sabia pedagogía de Clara. No le pide a Inés que se deshaga del espejo para seguir un estricto ascetismo, sino que el espejo ha de asumir para Inés un significado nuevo, es decir un sentido a nivel espiritual. Quizá hasta entonces había sido una vanidosa costumbre de la princesa y ahora se convierte en una oportunidad para un estilo de vida profundamente espiritual. ¡Aplica tu mente al espejo de la eternidad, deja que tu alma se sumerja en el esplendor de su gloria, endereza tu corazón a aquel que es la figura de la divina sustancia, y trasfórmate totalmente, por la contemplación, en la imagen de su divinidad! (Verso 12-13) El Espejo que era sin duda muy importante en la espiritualidad femenina medieval, no iba a poder reflejar a Inés cómo ella es, sino que es ella quien tiene que percibir su ser hecho a imagen de Dios y compararse siempre con esta imagen y adaptarse a esta imagen mediante la meditación y la formación. Meditación y formación tendrán su concreto banco de prueba, como en la costumbre de la Cuaresma que Clara describe explícitamente para disuadir a Inés de un indiscreto e imposible rigor en la abstinencia (Versiculos 31-40).

Clara desea que Inés se llene de gozo y no haya en ella amargura. Alégrate pues, también tú siempre en el Señor, carísima. No consientas que nuble tu corazón sombra alguna de tristeza, ¡oh señora amadisimo en Cristo. (Versiculos 10-11). Este gozo se refiere también a la salud del cuerpo y del alma (Versiculo 42). Se hace cada vez más evidente que el camino espiritual entre Clara e Inés y sus hermanas redunda en una solidaridad espiritual cada vez mayor y comunión fraterna.

4. Carta: Una santa vida de comunión

La cuarta y última carta de Clara a Inés fue escrita, probablemente, alrededor de 1253. Esto significa que han pasado muchos años entre la tercera y la cuarta carta.. En ésta es Clara quien habla del poco contacto que ha habido por cartas, y explica de ello la razón objetiva: falta de mensajeros y caminos peligrosos (Versiculo 6). Esta carta fue escrita en el año en que Santa Clara murió. En esta carta ella resume toda su experiencia de vida espiritual y le comunica a Inés la meta y el propósito de su camino espiritual. Para alcanzar este propósito es necesario concluir una última fase del camino, para ser esposa del Cordero. Porque como la otra altísima virgen, santa Inés, sacudiéndote todas las vanidades del mundo, te has unido en maravilloso desposorio al Cordero inmaculado que quita los pecados del mundo. (Versiculo 8) Clara nota que el último presupuesto es abandonar todas las vanidades del mundo. Como un hilo rojo los peligros de la vanidad atraviesan todas las cartas. Una y otra vez Clara le pide a Inés que huya de esos peligros. Parece ser que Inés tuvo que luchar largo tiempo en contra de estos peligros y esto no sorprende si pensamos en su origen y en su educación. De nuevo el espejo - realmente un instrumento de vanidad - se usa en el plan espiritual y se convierte en instrumento de vida espiritual. En esta última fase del camino la reflexión sobre el espejo se hace más intensa aún. Inés no se mira a si misma en el espejo, sino que ahora el espejo refleja la vida sobre la tierra del Esposo Jesucristo, desde el pesebre hasta la cruz. ¡Mira ese espejo cada día, oh reina y esposa de Jesucristo y estudia sin cesar en él tu rostro! Mírate cada día en este espejo, oh reina, esposa de Jesucristo, observa de continuo en él tu rostro; así podrás revestirte toda por dentro y por fuera de variedad de galas e ir adornándote de las flores y atavíos de todas las virtudes, como cumple a la hija y esposa del Rey supremo. Ahora bien, en este espejo resplandecen la dichosa pobreza, la santa humildad y la inefable caridad, como lo podrá contemplar, con la gracia de Dios, mirando toda la superficie del espejo. Fíjate en el principio de este espejo, que es la pobreza de quien fue reclinado en un pesebre y envuelto en pañales. ¡Oh admirable humildad, oh asombrosa pobreza: el Rey de los ángeles, Señor del cielo y de la tierra reclinando en un pesebre! Mira, luego, en el centro del espejo la humildad santa, compañera de la dichosa pobreza, los trabajos sin número y las penalidades que sobrellevó por la redención del género humano. Finalmente contempla, en el termino del espejo, la inefable caridad, que le llevó a padecer el suplicio de la cruz y morir en ella con la muerte ignominiosa. (Versiculos 15-23) Esta reflexión sobre el espejo se acentúa en la imaginación de Clara y Jesucristo en la cruz se convierte en el espejo en el que se refleja el amor del Dios que salva, aquel espejo, colocado en el árbol de la cruz ... (Versiculo 24). Y ahora se supone que este amor inflama toda la vida de Inés. ¡Déjate abrasar, por lo tanto, oh reina esposa del Rey celestial, cada vez con mayor fuerza, por este ardor de caridad!, así, te inflamarás más y más fuertemente en el fuego de la caridad! (Versiculo 27) El propósito del camino espiritual se ha cumplido ahora con este último fruto en la santa vida en comunión con el esposo. Clara describe esta vida de comunión con citas del Cantar de los Cantares (Versiculos 28-32) Y al mismo tiempo la vocación de Inés y de Clara se realiza en su ser esposa, madre y hermana. El gran propósito del camino espiritual que Clara pone ante los ojos de Inés ya desde la primera carta pasa ahora de una fase a otra y le alcanza a Clara misma que ve acercarse su muerte y se encomienda así como a Inés ysus hermanas y se despide. Adiós, hija carísima, con tus hijas, hasta el trono de Gloria del gran Dios. (Versiculo 39)

La lectura de las cartas de Clara a Inés a partir del marco fundamental - propósito de las fases, fases del camino, peligros y presupuestos como también de los frutos que se recogen - nos ayuda a abrirnos al camino espiritual que Clara describe en sus cuatro cartas y nos muestra la hondura espiritual que encierra. Y así tanto Clara como Francisco nos muestran una versión de un camino indipendiente y generoso de vida espiritual. Este camino espiritual de Santa Clara se basa en un profundo conocimiento de la Sagrada Escritura y de la teología de los Padres de la Iglesia y se convierte en un camino concreto en vista de la situación real de la hija del Rey, Inés. A fin de que este camino espiritual sea fecundo para toda la Familia Franciscana hay que concretar y poner al día cada uno de los elementos y cada una de las fases.

 

Tarea:

* Leer y meditar las cartas de Santa Clara de Asís a Santa Inés de Bohemia.
* Elaborar un camino espiritual inspirado en Santa Clara.
* Definir el objetivo y los propósitos de cada fase.
* Nombrar los obstáculos y los peligros concretos.
* Formular los presupuestos necesarios para poder seguir este camino.
* Describir el fruto esperado.

Fr. John Baptist Freyer, O.F.M., Grottaferrata



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