Nombre Publicación
PROPOSITUM
Vol. 12 - No. 1 - Septiembre 2009

Período
Septiembre

 


Año
2009

Volume
12

 


Número
1


Indice de Contenidos

Editorial

Introducción
P. James F. Puglisi, SA – Presidente CFI-TOR 4

Asamblea General de la CFI-TOR 2009

Ritual de Apertura - Homilía
Mons. Domenico Sorrentino – Obispo de Asís

Discurso de Apertura
P. Anthony J. Gittins, CSSP

Impresiones Recogidas de los Cinco Grupos Lingüísticos

A cargo del Hermano Eduard Quint; cfh; de la Hna. Regina Pröls; Hna. Jessy Augustine Payyapilly; Hna. Paulina
Aguirre, fhm; Hna. Marie Simone Boulanger y
Hna. Catherine Parrotta, frjh

El cántico de la Presencia que Desconcierta
Por la Hermana Margaret Eletta Guider, OSF

Declaración Final

Recomendaciones de la Asamblea General
para 2009-2013

Liturgia de Clausura - Homilía
Hno. Pietro Sorci, OFM

Inquiétanos Señor, cuando estemos muy contentos…
Atribuido a Sir Francis Drake-1577








 

Editorial

      Este número de Propositum nos presenta una visión general de la Asamblea General de la Conferencia Internacional de los Hermanos y Hermanas de la Tercera Orden Regular que ha tenido lugar en Asís, del 16 al 22 de Mayo de 2009.

      El tema de la Asamblea General: “Devenir en el mundo de hoy una presencia que desconcierta: Cristo, mediante Francisco, Clara y...YO” constituye un verdadero desafío. En realidad, a nadie le gusta que le “molesten”. Nuestra naturaleza humana es tal que todos queremos vivir una vida en paz, sin que nadie nos sacuda. Y tampoco queremos turbar a nadie con nuestras acciones y con nuestra presencia. Pero por otro lado, hay una 'turbación' que es dichosa, y que cambia nuestra actitud, nuestra mirada, nuestro estilo de vida y en, definitiva, llegamos a ser en el mundo una presencia que “desconcierta”. María se quedó profundamente turbada oyendo las palabras del Ángel Gabriel enviado por Dios (cf. Lc 1, 26-29). Francisco y Clara experimentaron este tipo de turbación en sus vidas y se convirtieron en una presencia que turbó el mundo de sus tiempos; y lo siguen siendo hoy.

      Esperamos que esta Dichosa Turbación en nuestra vida nos lleve a profundizar nuestra visión y nuestro carisma. Y que nos lleve a una cierta transformación que nos da esperanza y entusiasmo para una nueva vida.

      Nos gustaría aprovechar esta oportunidad para expresar nuestro sincero agradecimiento al Consejo saliente de la CFI-TOR y felicitar al nuevo Consejo.

“No me elegisteis vosotros, fui yo quien os elegí y os mando para que deis mucho fruto” (Jn. 15,16).

Suor Daria Koottiyaniel FCC






De izquierda a derecha:

Hna.. Jessy Augustine Payyapilly, AFBP
Hna.. Janet Gardner, OSF (Vice Presidente)
Fra. James F. Puglisi, SA (Presidente)
Hna..Louise Hembrecht, OSF
Hna.. Doreen D’Souza, UFS
Hna..Mary Xavier Bomberger, OSF




Devenir en el Mundo de Hoy una Presencia que Desconcierta:
¡Cristo, mediante Francisco, Clara y...YO!

Asamblea General de la CFI-TOR
Asis, Domus Pacis
16-22 Mayo 2009



Introduzione

     En este número de Propositum, presentamos los resultados de la Asamblea General de la Conferencia Franciscana Internacional de los Hermanos y de las Hermanas de la Tercera Orden Regular.

     La Asamblea ha brindado a los/las ministros/as generales o a sus delegados/as de 101 Congregaciones la oportunidad de reunirse y reflexionar sobre cómo nuestra Regla y forma vitae tiene que desconcertar el mundo en que vivimos.
Este tema se desprende de lo que ha ocurrido a Francisco y a Clara en su encuentro con Cristo.

     Francisco se encontró con Cristo en medio de una vida muy activa, centrada a su alrededor. No se sentía nunca feliz. Se dio cuenta de que había algo más allá, pero no supo qué era hasta su encuentro con Cristo, con el crucifijo de san Damián, en ruinas. Este encuentro lo desconcertó, lo perturbó y no logró darle un sentido en su mente y en su corazón. Comprendió (erróneamente) que se le pedía que reconstruyera la casa de Dios. Su experiencia era similar a la de la peladura de una cebolla, cuyas capas se van eliminando una por una, y al final no queda nada. En su experiencia de quitarse de encima las capas externas de su persona, Francisco queda desnudo no sólo ante su padre natural, sino también ante Cristo que le había llamado y desconcertado hasta que no encontró su verdadero yo.

      En lo más profundo de sí, Francisco empezó a experimentar esta “paz que turba”. No se preocupó de buscar los placeres terrenales, sino que se puso en búsqueda de la perfecta alegría, sirviendo a aquellos que más le repugnaban. Fue feliz en la pobreza, sirviendo, anonadándose en este servicio a Dios, vaciándose de sí y creando un espacio para el otro. Empezó a ser una presencia desconcertante su sociedad. Era como si él mismo se fuera convirtiendo en esa presencia que había turbado su vida, produciendo en él un cambio radical. Y algunos pensaron que se había vuelto loco, otros le temían por su testimonio radical, y por su mirada que penetraba con dulzura hasta el fondo, abrazando al otro con amor. En cualquier evento, Francisco supo que su vida tenía que ser diferente y que estaba llamado a ir en pos de Cristo. Su vida tenía que ser radical y esto, probablemente, le llevaría al profundo conocimiento del amor que Cristo mostró en la cruz a pecadores como él. Quiso identificarse físicamente con el Crucificado. Con el don de los estigmas, en ese momento de unión mística, Buenaventura dice: “Francisco se hizo oración”.

     Clara, también, encontró al Cristo del puro amor, antes de Francisco. Se convirtió en una presencia que turbó toda su mansión y a todas las damas de la corte de Asís, rompiendo con la larga tradición de la sociedad medieval y feudal. Su valor alteró las autoridades eclesiásticas. Clara nos enseña a mirar, a considerar, a contemplar y a imitar. Mirar quiere decir dejarse cambiar por lo que vemos. Su fulgor le venía de su pobreza, de su sencillez, de su amor ardiente por Cristo que le hizo capaz de abandonar todo para seguir a su amado. Junto con Francisco, Clara cambió la iglesia, la sociedad y el mundo.

     Los Franciscanos y las franciscanas, ¿cómo turbamos hoy el mundo en que vivimos? ¿Cómo llevamos al mundo pax et bonum de tal forma que nuestra presencia lleve a otros a la única paz verdadera y al Sumo Bien? ¿Cómo sigue Dios turbándonos llamándonos a través del Espíritu Santo a vivir de forma nueva la Regla que nos da vida? ¿Cuáles son los gemidos que oímos cuando el Espíritu infunde nueva vida a nuestra Regla TOR para la próxima generación? Nuestras congregaciones creen suficientemente en el movimiento penitente que Francisco y Clara vivieron en su tiempo para invitar activamente y llamar a otros a que vivan este estilo de vida en nuestros tiempos? ¿Rezamos como Franciscanos/as para ser conscientes de los gritos de los leprosos de hoy, de los gritos de los inocentes y de los indefensos y de los gritos de nuestro mundo creado que pide protección y redención? ¿Cómo llegamos a ser una presencia que desconcierta, a través del servicio? ¿Qué ocurre a nuestros profetas en nuestras comunidades, a los que se atreven a imaginar posibilidades y preguntan: ¿Qué pasaría si? Y ¿Por qué no....? ¿Podemos ver los caminos que conducen a Cristo a través de la variedad de culturas para que descubramos nuestras historias interconectadas en la historia de Jesús? He aquí algunas de las preguntas que hemos explorado durante la semana en la Asamblea. Hemos empezado a escribir un nuevo capítulo de nuestro estilo de vida franciscano y nos hemos comprometido a invitar y a formar a nuevos miembros a que sigan, no nuestras huellas, sino las huellas de Cristo, siendo discípulos que desconciertan.

     Después de la conferencia presentada por el P. Tony Gittins, CSSp la Asamblea ha trabajado en cinco grupos lingüísticos para reflexionar sobre estas cuestiones. Se trataba de llegar a una declaración de la visión para las Congregaciones de la TOR, por los próximos años, y de hacer recomendaciones para el nuevo Consejo de la CFI-TOR.
Nuestros días juntos han estado ritmados por la oración contemplativa sobre las fuentes franciscanas y por la lectio divina, por la reflexión y la meditación sobre la Palabra misma que nos da vida y nos sostiene. La CFI-TOR ha puesto este material a disposición en el sitio (www.ifc-tor.org) para que las comunidades puedan compartir la experiencia que tanta energía nos ha dado durante la Asamblea.

     Animamos a todos ustedes a que asuman nuestra declaración y las recomendaciones y a que encuentren caminos para implementarlos en la propia congregación. Puede ser un material útil para meditarlo y reflexionarlo en el futuro.


Fra. James F. Puglisi, SA
Presidente,
CFI-TOR






Ritual de Apertura – Homilía

Mons. Domenico Sorrentino
Obispo de Asís


     Queridos Hermanos y Hermanas,

     En primer lugar deseo darles la bienvenida como Obispo de Asís. Me imagino que vosotros como Franciscanos se sienten en casa. Deseo darles la bienvenida en nombre de toda la comunidad diocesana.

     El tema de vuestra Asamblea es muy estimulante, convirtiéndose en una presencia que perturba en el mundo hoy: ¡Cristo por medio de Francisco, Clara y...yo!

     Debemos reconocer que nuestra tendencia es preferir un Cristianismo que no perturba. Tememos que el anuncio del Evangelio, de manera radical, nos haga perder la aprobación en la sociedad. Podemos hacer que la fe sea aceptada si evitamos el escándalo de la cruz, que es el escándalo del amor. “Dios amó tanto el mundo que le dio a su Hijo unigénito” (Jn 3, 16).
Es necesario redescubrir la fuerza de este anuncio. La Palabra de Dios nos ayuda.

     Acabamos de oír: “Vosotros sois la sal de la tierra, pero si la sal pierde su sabor, con qué se le salara? Ya no sirve para nada (Mt 10, 34). Podemos meditar lo mismo a la luz de otras palabras de Cristo.

     Fijémonos en el tema de la paz que es tan importante en la espiritualidad franciscana. Es un deber predicar la paz. Pero ¿qué significa la paz? En el Evangelio leemos palabras que parecen contradictorias. Cuando Cristo promete la paz, añade que su paz es diferente de la paz del mundo: “Mi paz os dejo, mi paz os doy. No como la da el mundo os la doy yo a vosotros” (Jn 14, 27).Es caracterίstica del Evangelio no ser de este mundo. Es un mensaje de paz; pero esta paz exige luchar. Cristo es signo de contradicción.

     El Apóstol Pablo confirma este mensaje. El trató de predicar en Atenas una fe cristiana que fuera aceptada. Nosotros también hemos de procurar hacernos comprender por la gente de nuestro tiempo. Pero Pablo experimentó que en el anuncio hay un punto que se convierte en signo de contradicción. El anuncio en Atenas fue un fracaso. Cuando predicó en Corintio, él eligió predicar desde el principio al Señor crucificado. Ser cristiano nos perturba. En un tiempo de nueva evangelización hemos de descubrir este caracter. Quién mas que Francisco – juntamente con Clara – ¿nos pueden ayudar?

      El Papa Benedicto, en su visita a Asís, nos invitó a leer la vida y el mensaje del “Poverello”, comenzando desde su conversión. Y la conversión para Francisco era vivir de acuerdo con la forma del santo Evangelio, imitando el estilo de vida de Cristo. Es algo paradojal que nuestra presentación de Francisco muchas veces se acepta mucho más que nuestra presentación de Cristo. Es paradójico, sin embargo, podemos entenderlo. Francisco puede ser honrado y aceptado como un gran hombre, con un gran mensaje acerca de materias sumamente importantes para nuestra sociedad: ecologίa, paz, dialogo ínter-religioso. Cristo no es sólo un gran hombre: es el Dios-Hombre, el Verbo hecho carne.

     La radicalidad de la vida de Francisco, la radicalidad de la pobreza en la espiritualidad de Clara no puede entenderse, si no comenzamos con esto, Cristo era Todo para Francisco y Clara.

      Esto explica el “desvestirse” simbólico y profético, como se presentó delante del Obispo Guido, en la casa donde tengo el privilegio de vivir. Esto es lo nico que explica que él quería elegir la pobreza completa y morir desnudo en la tierra desnuda, en este santo lugar de la Porciúncula. Francisco eligió ser una presencia que perturba, porque él eligió a Cristo.

     Deseo y pido que en esta ocasión de su Asamblea puedan escuchar la voz del Espíritu de Dios para poder elegir, de la mejor manera posible, cómo dar testimonio de Cristo en todo el mundo hoy, sin temor de ser una presencia que perturba.




Discurso de Apertura

Asamblea General de la CFI-TOR 2009
Asís 16 de mayo, 2009

Anthony J. Gittins, CSSp.

     WILLIAM WORDSWORTH (1770-1850)
     William Wordsworth fue uno de los poetas románticos ingleses y un poeta de la ‘Naturaleza’. A pesar de ser un cristiano bastante convencional, respetaba la “Naturaleza” más que a “Dios” y el “espíritu” más que al “Espíritu”. Ciertamente cree en un espíritu presente en la naturaleza o en alguna entidad mucho mayor que él y la humanidad, y cree en que todo ser humano tiene una base moral y una responsabilidad moral.

      De joven viajó a Francia poco después de la Revolución Francesa de 1789, esperando descubrir signos palpables de liberté, égalité y fraternité que había sido su grito de guerra. Se marchó decepcionado por el horror, el derramamiento de sangre, el persistente descontento y las injusticias que encontró. Al volver a Inglaterra en un estado de ánimo pensativo, por no decir depresivo, quiso recorrer a pie las fronteras de Inglaterra y Gales y, entre otras cosas, escribió el famoso poema conocido como Tintern Abbey. El poema no habla de la abadía, sino que expresa los pensamientos de su autor y encierra estas líneas, escritas en 1789, a los dieciocho años de edad:

Porque he aprendido
a mirar la Naturaleza, no como en las horas
de la despreocupada juventud; sino escuchando muchas veces la música triste y queda de la humanidad…

Y he sentido
una presencia que me molesta con el gozo
de elevados pensamientos; un sublime
sentido de algo mucho más profundo entremezclado,…
Un movimiento y un espíritu que empuja
a todas las cosas pensantes, todos los objetos de todos los pensamientos, y envuelve a todas las cosas.

      Siendo joven seminarista (1957-61), viví en “Wordsworth Country” en el Lake District de Inglaterra septentrional. Estudié este y otros poemas escritos por Wordsworth. Unos años más tarde, en los ’90, encontré de nuevo este poema, y los sentimientos allí encerrados me cuestionaron y afectaron mucho más profundamente que antes. Por ello, en 1998, en el 200 aniversario del poema decidí hacer una excursión (mejor dicho una peregrinación) a Tintern Abbey, una abadía cisterciense del siglo XII, pero hoy día en ruinas, destruida hacia 1530, en tiempos de Enrique VIII. Aquella mañana hacía frío, me subí a una valla de hierro y me senté, en el coro desnudo y en ruinas de la abadía, con el poema en la mano. Y como parte de la meditación de la mañana pedí al Espíritu de Dios que me hiciera sentir algo de lo que Wordsworth había sentido: “una presencia que molesta”.

UN DIOS QUE MOLESTA

      La imagen de la “música triste y queda de la humanidad” y de “un movimiento y un espíritu que empuja todas las cosas pensantes”, resonó profundamente en mí aquel día y en los siguientes, y percibí una claridad cada vez mayor en mi propio pensar sobre Dios, sobre la respuesta humana y la responsabilidad humana en general. Todo lo anterior puede resumirse en tres ideas más bien sencillas que son: Dios es un Dios que molesta; debemos pedir que nos moleste; y al mismo tiempo debemos convertirnos en una presencia que molesta.

UN DIOS QUE MOLESTA:

      La Biblia hebraica nos dice una y otra vez, y por medio de muchas palabras e imágenes, que el Dios del Pueblo de Israel no es un Deus Otiosus, un Dios distante y retirado, sino un Dios que se relaciona, se implica, un Dios fiel, un Dios de la alianza. Dios está tratando siempre de hablar y de ser oído por su pueblo, de llevarlo adelante, y no dejarlo solo o abandonado. Una y otra vez Dios tranquiliza al pueblo diciendo: “Pues aunque una madre se olvide del hijo de sus entrañas, yo no te olvidaré” (Isaías 49,15); “Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha” (Sal 137,5); “No olvidaré a mi pueblo” (Is 49,15); “El Señor no olvidará su Alianza” (Deut 4,31); “Dios no olvida el grito de los afligidos” (Sal 9,12); y demás. Como Dios es un Dios de relación, que busca relacionarse, y puesto que la gente a menudo es complaciente u olvidadiza, Dios necesariamente molesta para relacionarse.

DEBEMOS PEDIR QUE NOS MOLESTEN:

      Sin embargo, el Dios que molesta, no es nunca un Dios coercitivo. Dios no va a obligar nunca a nadie, en contra de su voluntad, sino que reiterará la invitación a relacionarse y perdonará hasta el infinito. Por consiguiente, si el ser humano quiere relacionarse con el Dios que ofrece relacionarse, él mismo ha de buscar, pedir y optar por ser molestado. No hacerlo quiere decir optar por quedarse solo y no relacionarse. Solamente los que quieren o están dispuestos, a ser molestados lo serán oportunamente por un Dios de amor, de compasión, de relación. El erudito bíblico James J. G. Dunn lo dice muy bien: “Hay una inquietante calidad acerca de la urgencia de la llamada de Jesús, algo que sacude los cimientos, ante lo cual los que quieren una vida tranquila están obligados al resentimiento y a la resistencia.” Dicho con otras palabras, Dios puede insistir en molestarnos (porque a veces nos lleva un tiempo antes de notarlo o responder), pero podemos seguir optando por el resentimiento y la resistencia, en lugar de aceptar y colaborar con Dios.

DEBEMOS CONVERTIRNOS EN UNA PRESENCIA QUE MOLESTA

      No basta, sin embargo, que nos percatemos de la presencia de Dios que molesta, y al mismo tiempo tratar de mantener el status quo ante: una relación con Dios confortable, exclusiva, o privada. La razón principal del por qué Dios nos molesta es para llamarnos y enviarnos a comprometernos con el mundo de Dios y con el pueblo de Dios: para ser un signo de la presencia de Dios en el mundo. La llamada que identificamos como vocación no es más que una parte del ciclo (que vamos a considerar a continuación). Así que sería totalmente inoportuno llegar a ser una presencia que molesta dándose importancia. El discipulado no tiene que ver con nosotros, en el sentido que no debemos llegar a ser una presencia que molesta, centrada en sí misma y auto-importante, sino que debemos ser una presencia que molesta como Dios lo hace. Y sólo entonces nos comprometeremos realmente con las cosas de Dios, nos empeñaremos con Dios, y nos volveremos cómplices de los propósitos de Dios. Pienso que estas reflexiones resuenan tanto con los sentimientos de Wordsworth como con la noción fundamental cristiana de responsabilidad social: somos los guardianes de nuestros hermanos y hermanas.

LLEGAR A SER UNA MOLESTIA OPORTUNA

      Hay que discernir cómo llegar a ser una molestia oportuna y serlo en las actuales circunstancias de nuestras vidas, o lo descubriremos cuando y como modificamos dichas circunstancias, para sintonizar más con el Dios que nos molesta y responderle. Tres son los verbos que debería tener en cuenta quien desee convertirse en una presencia de Dios que molesta: identificar, escuchar y levantarse.

IDENTIFICAR: Es fácil ir por la vida con buenas intenciones, que no están nunca enraizadas en la acción. Solamente después de haber pensado seriamente en “los pobres” en medio de nosotros o en nuestro mundo, seremos capaces de responder concretamente. En definitiva, “los pobres” es una frase que se refiere a una abstracción, a una categoría: pero no podemos amar una abstracción o una categoría, si no sólo gente real. Dios no hace abstracciones, no se relaciona con “genéricos”, sino solamente con personas particulares, y de forma particular y específica. Si no identificamos a personas concretas, no podemos afirmar que las amamos. “Grupos silenciados” se refiere a miembros de cualquier clase social que no tienen voz o aquellos cuya voz ha sido reducida al silencio. Estos son “los pobres” en nuestro mundo y en medio de nosotros. Por consiguiente, la primera cosa que podemos hacer, es identificar algunos de estos grupos silenciados: mujeres, niños, personas víctimas de abuso, sin techo, extranjeros, presos, y demás. Y sólo entonces nos podemos comprometer realmente con gente concreta.

ESCUCHAR: En muchas ocasiones, Jesús llama su pueblo para que escuche su mensaje. Le reprocha el que no escuche, no oiga y no actúe. Un componente central de la antigua definición israelita del término “humano” era sencillamente “tener oídos”. El Shema o grito de Guerra para los Judíos, que se encuentra en Deuteronomio 6,4, dice así: “Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es solo uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas tus fuerzas.” Si no escuchamos y no oímos, realmente no amamos a Dios, a pesar de todas nuestras buenas intenciones. Pero si tratamos de escuchar a Dios, seguramente oiremos hablar al Espíritu de Dios, a través de “los pobres”, a través de los grupos silenciados, a través de las mujeres en la Iglesia, a través de la llamada a la unidad de los cristianos y a una Eucaristía que sea incluyente, a través de los cristianos alienados que han sido excluidos de la Iglesia institucional, o se han desilusionado con ella. El Espíritu está hablando: pero ¿lo estamos realmente escuchando?

LEVANTARSE: ¿Qué nos está pidiendo, que me está pidiendo Dios? “Tan solo que practiques la justicia, que ames con lealtad y con ternura y que camines humilde con tu Dios” (Miqueas 6,8). ¿Y cómo hacemos esto? Lo hacemos poniéndonos de pie “dando la cara” a un mundo que sangra y llora. Cada uno puede encontrar formas para volcarse en favor de la justicia, para alinearse y alinear nuestra vida con la justicia de Dios y con su pueblo. Y el bautismo exige de cada uno de nosotros que lo hagamos, por no mencionar nuestro compromiso como religiosos/as. Somos llamados/as a actuar como sacerdotes (ungiendo a la gente con el aceite de la alegría, y vendando sus heridas) y profetas (diciendo la verdad para dar poder y defender a los que han sido reducidos al silencio que conocemos o de los que sabemos.) Somos llamados a dialogar, a un diálogo de vida, por medio del cual plasmaremos, de hecho, aquello de lo que tan fácilmente hablamos: compasión, perdón, reconciliación y amor. Pero un compromiso al diálogo, como un compromiso a la acción sacerdotal y profética, puede hacerse sólo si estamos dispuestos a ponernos de pie, a encontrar a la gente, como Jesús lo hizo, uno a uno.

PASOS HACIA EL DISCIPULADO

      La estrategia de Jesús es encontrar a la gente para amarla, para llamarla a la fe, para sanarla, interpelarla y enviarla a que sean discípulos. Podemos identificar tres fases en el proceso de “discipulado”.

LLAMADO/ENCUENTRO: A veces, como con Pedro y Andrés, Santiago y Juan, Mateo y Zaqueo, Jesús llama de forma explícita y dramática. Pero en otros momentos, como la mujer encorvada durante 18 años (Lc 13), la mujer que le unge en casa de Simón el leproso (Mc 14), o el hombre rico (Mc 10), no hay una llamada explícita, sino que hay, y tiene que haber, un encuentro. Tanto si hay llamada o encuentro y tanto si el encuentro lo inicia Jesús o el discípulo en potencia, la primera fase por el camino del discipulado es enfrentar, cara a cara, a Jesús y a la persona.

MOLESTIA/DESPLAZAMIENTO: Esta es la hora de la verdad, el momento en que el discípulo en potencia es puesto a prueba. Siendo Jesús una presencia inquietante, molestará la complacencia de la gente, sus planes y sus vidas. Si uno llega a ser discípulo, su vida no va a ser nunca la misma. La molestia o el desplazamiento es la manera en que la gente vuelve a orientar su vida. Desde ahora en adelante, son seguidores, no líderes, y deben saber cuál es la diferencia fundamental entre una iniciativa y una respuesta. El hombre rico tomó una iniciativa, “y Jesús le miró y le amó”. Pero Jesús le dijo que le faltaba “una sola cosa”, pero era algo enorme lo que le faltaba, y era demasiado para ese hombre que no quería soltar las riendas, que no quería ser molestado en su vida. Y Jesús recordó a los discípulos el núcleo interno del discipulado: “No me elegisteis vosotros; yo os elegí y os destiné a ir y a dar fruto” (Jn 15). Estas son palabras que cada uno de nosotros tiene que oír y tomárselas en serio.

ENVIAR/CO-MISION: El discipulado solamente está completo y plenamente activado con el envío. Pero ya que no somos enviados a hacer lo que queremos, sino más bien la voluntad de aquel que nos envía, somos co-misionados o incorporados en la misión de Jesús, que en realidad es la misión misma de Dios, porque Jesús dice: “No he venido para hacer mi voluntad, sino la voluntad de aquel que me ha enviado (co-misionado).” El movimiento centrífugo, del centro al margen, de dentro a fuera, constituye el corazón del discipulado y un antídoto a un cierto tipo de espiritualidad “yo y Jesús”, que busca una vida tranquila y rechaza el rendir cuenta, socialmente hablando. Pero esta es una falsa espiritualidad. No es cristiana. Una auténtica espiritualidad cristiana debe tener un componente misionero (o misional). Y cualquiera que se decide a seguir a Jesús debe andar por ese camino, el camino de la Cruz. Y esto será siempre un desafío, que espanta un poco, y ciertamente que molesta. Pero Jesús mismo nos anima y nos tranquiliza: “No temáis; yo he vencido el mundo.”

DESDE CONSIDERACIONES RACIONALES HACIA LA IMAGINACION Y LA ESPERANZA

      Muchas personas de buena voluntad parecen paralizadas cuando llega el momento de avanzar o de responder a la llamada al discipulado. A veces somos demasiado racionales, intimidados por interrogantes prácticas: “¿Cómo puedo hacer esto?” (porque no soy bastante inteligente, joven y demás); ó “¿cómo alcanzar esto?” (desde el punto de vista económico, social o del tiempo).” Y es posible que terminemos haciendo nada. El único camino adelante es caminar con fe y esperanza, y emplear imaginación y creatividad. La esperanza es el futuro tenso de fe: si la fe caracteriza nuestra actitud hoy, la esperanza es nuestra actitud mañana – pero no esperamos hasta mañana: avanzamos con fe hoy, en el mañana y cada mañana. En lo que se refiere a la imaginación, capacidad para hacer frente a lo que todavía no ha ocurrido, es una característica particular de los jóvenes que tienen ganas de conocer, de experimentar, de ensayar cosas. La imaginación de mucha gente se atrofia en el curso de la vida, porque la gente se desilusiona, se vuelve perezosa. Al contrario de la razón, la imaginación plantea preguntas abiertas con respuesta no predeterminadas, preguntas cómo “¿qué pasaría si?” y “¿por qué no?” ¿Qué pasaría si pensásemos de forma distinta y actuásemos de forma distinta? “¿Por qué no darnos una oportunidad, no invitar a otros, no hacerlo distinto la próxima vez, pedir ayuda?” La gente que se plantea preguntas como: ¿qué pasaría si?” y “¿por qué no?” encuentra caminos para avanzar. Ciertamente encontrarán dificultades, pero no se dejarán disuadir, porque viven en la esperanza, “sueñan despiertos”.

UNAS CITAS PARA LA REFLEXION

- “La apertura del discipulado de Jesús y de los círculos de discípulos a círculos más amplios de discipulado, ha sido uno de los rasgos más inquietante y exigente de todo su ministerio”. (James J.G. Dunn, Jesús Remembered)).

- “El discipulado es una cuestión de imaginación, de extender de forma creativa los modelos fijados en el movimiento de Jesús en el siglo primero, a los nuevos tiempos y espacios. La cristología empieza en la imaginación de los discípulos. A veces nuestras imaginaciones deben ser modeladas y formadas por nuestros compañeros discípulos” (Terence Tilley, The Disciples’ Jesus).



Anthony J. Gittins, CSSp.

Profesor de Teología y Cultura,
Catholic Theological Union, Chicago
anthonygittins@aol.com

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Es posible encontrar una explicación pertinente de éstos y otros temas en mi libro A Presence That Disturbs: A Call to Radical Discipleship. Liguori, MO.: 2002.


Impresiones de los Grupos Lingüísticos

     Cuando en diciembre de 2008 se anunció el tema de la Asamblea General: “Devenir en el mundo de hoy una presencia que desconcierta: Cristo, mediante Francisco, Clara y … YO, ¿qué pensaron los ministros y las ministras generales? ¿Les gustó el tema? O ¿los/as irritó? ¿Pensaron que se trataba de una expresión infeliz?

      La Asamblea General de la Conferencia Franciscana Internacional de la Tercera Orden Regular (CFI-TOR) se organizó en la “Domus Pacis” en el corazón de Asís, un lugar bendecido por las huellas de San Francisco y de Santa Clara. El tema de la Asamblea fue muy apreciado y considerado como actual.

      El discurso inaugural del Obispo de Asís, Mons. Sorrentino, fue muy enriquecedor e inspirador.
Hemos apreciado mucho las oraciones de la mañana que han sido hermosas y enriquecedoras. La Lectio Divina nos ayudó a escuchar a Aquel cuya voluntad estábamos tratando de descubrir. Era necesario ponernos en presencia del Señor y entrar más profundamente en lo que nos habita en lo más profundo para encontrarle allí.

      La conferencia del P. Anthony J. Gittins, basada en el poema de William Wordsworth (1770-1850) Tintern Abbey, fue para nosotros un desafío y una inspiración. Y realmente respondía al tema del encuentro: “Devenir en el mundo de hoy una presencia que desconcierta: Cristo, por medio de Francisco, Clara y...YO”.
Padre Anthony introdujo su tema a la Asamblea en el contexto de la búsqueda de significado. La nueva oportunidad que el Espíritu Santo nos da, la función del ministerio imaginativo, las comunidades de verdaderos discípulos y las acciones radicales del ministerio de Jesús no son que algunas ideas que hemos explorado buscando una nueva manera de entender el discipulado, siguiendo las huellas de Cristo y de su siervo Francisco. Todos los presentes apreciaron sumamente la conferencia de Anthony. Y desde el comienzo se creó un clima especial, en una tónica no nueva, pero sí típicamente franciscana.

      Todos estuvimos de acuerdo en decir que la traducción a los demás idiomas de la CFI-TOR del título del libro de Anthony J. Gittins: “A Presence that Disturbs” (Una presencia que perturba) no expresa claramente el verdadero significado. La conferencia del autor del libro aclaró inmediatamente el significado del título y nos encontramos en medio de la realidad de vida: Dios nos desconcierta, Dios nos sacude, Dios nos desafía. Y el Padre no se limitó a hacernos entender esto, sino que insistió en que estamos llamados a formar parte del plan de Dios. Tenemos que cooperar con Dios. Debemos estar dispuestos/as a dejarnos perturbar, a poner de lado nuestros planes y a poner en el centro los planes de los necesitados (cf. Bartimeo); no solamente como una reacción, como cuando una necesidad o un desafío bloquea nuestro camino, sino de forma activa: colaboramos en el plan de salvación de Dios cuando luchamos por la justicia, por la paz y por la integridad de la creación, cuando trabajamos en defensa de la vida, especialmente de la vida amenazada.

      Después de la conferencia de apertura cada grupo se ha ido a la sala que le correspondía. La reunión en grupos lingüísticos ha sido una muy buena experiencia para todos/as. Hemos podido superar pronto las barreras impuestas por el hecho que para algunos/as la lengua del grupo no era su lengua madre, y lo hemos hecho con gestos y sonrisas. La presencia desconcertante de Dios se notó desde los primeros momentos, cuando algunas hermanas, con el mismo ideal y la misma espiritualidad, estaban tratando de crear una fraternidad en ¡pocos días!

      Una vez “roto el hielo” (porque en realidad hacía bastante calor), los moderadores empezaron su tarea de guía del trabajo a realizar. Cada sesión estuvo marcada por el trabajo de todos/as, gracias a las ideas, los comentarios, los esfuerzos que hicimos para comprendernos y luego la puesta en común en plenaria. El trabajo se ha llevado a cabo muy concienzudamente, hasta en lo que parecía insignificante o en lo que era más importante. Podíamos sentir al Espíritu Santo a nuestro alrededor en estas conversaciones en el grupo que entregamos por escrito, al final de las sesiones.

     A través de los grupos lingüísticos la Asamblea ha tratado de reflexionar, de desarrollar y de enriquecer el tema para alcanzar el objetivo general que consistía en consolidar o intensificar el compromiso franciscano por un discipulado radical en la misión del mundo de hoy, como una presencia que desconcierta, que sacude y que conduce a Cristo, como lo hicieron Francisco y Clara. En los grupos lingüísticos hemos conectado este tema comparándolo con la vida religiosa y la vida consagrada, hoy. Esta turbación tiene que brotar de la inspiración de Dios. Para poder reconocer, identificar y comprender realmente los verdaderos desafíos del mundo real, y para poderlos afrontar bien, con medios eficientes y adecuados es necesario escuchar.

      La reunión en grupos lingüísticos ha sido una experiencia muy positiva. El tema propuesto nos ha permitido volver a las fuentes, a nuestros orígenes y a tomar conciencia de la vitalidad del espíritu franciscano. En nuestra reflexión, al mirar a Cristo, hemos visto con claridad la conexión que existe entre el tema de dejarse inquietar e inquietar y la noción de siervo, y esta conexión ha sido fuente de inspiración. En un mundo de mucho ruido, de mucha violencia y codicia, Cristo y en pos de El, Francisco y Clara, nos invitan a seguir el camino del servicio y no el camino del poder. Hemos recordado asimismo la importancia de volver a la Regla y nuestro grupo ha pensado que era importante proponer cada día una reflexión sacada de la Regla.

      Debemos mencionar que la pequeña fraternidad formó parte de una fraternidad más numerosa que se fue constituyendo día tras día, en los pasillos, durante las pausas y en la mesa. Se oyeron a menudo las siguientes expresiones: “Cada hermano/a es un don de Dios”. Sentimos profundamente el calor del gozo franciscano en todos nuestros encuentros y esto, a pesar del obstáculo de la lengua. Nos gustaría ver que se hace realidad la unión entre las tres órdenes. Todos sentimos que somos miembros activos de esta familia franciscana, una rama que se ha extendido y que sigue creciendo en la Iglesia y en el mundo.

     Hemos tratado de usar nuestra imaginación y ser creativas; nos hemos atrevido a soñar un mundo mejor, y a pensar en nosotras como mujeres llamadas a evangelizar, a hacer realidad el sueño de Dios para nuestro mundo; un mundo justo, un mundo que acepta a los pobres, que defiende a las mujeres víctimas de maltrato, que lucha a favor de los derechos humanos de la infancia, que está al lado de los enfermos.

     Las reuniones en plenaria se han vivido muy bien gracias a la tecnología, también. Teníamos auriculares, buenos sillones para sentarnos cómodamente. Las intérpretes estaban en las cabinas, arriba. Les damos las gracias por su trabajo bien hecho. Nuestra moderadora la Hermana Viole ha perseverado con santa paciencia hasta que todo el mundo se aclarara y que la calma volviera a dominar en la sala.

      El consejo había preparado la Asamblea General con verdadero esmero y su informe de los últimos cuatro años ha recibido unos aplausos que eran muy sinceros.
Queremos decir gracias a los huéspedes de la familia franciscana, por su presencia y por sus palabras. Sus aportes han confirmado la impresión que teníamos: a saber que la espiritualidad franciscana está muy presente y tiene una fuerte irradiación en el mundo entero gracias a las congregaciones de la Tercera Orden Franciscana. La oración nos une.

      Asís se ha mostrado en todo su esplendor a lo largo de la semana. Hemos aprovechado nuestra tarde libre para visitar los lugares santos. Los jardines estaban llenos de rosas; las casas y las calles han sido renovadas después del terrible terremoto que ha azotado la ciudad y los lugares santos hace más de diez años. Y hemos podido disfrutar también de los famosos 'gelati' (helados), muy gustosos.

      ¡Felicidades al nuevo Consejo por su elección! Con la confianza recibida de los/las delegados/as y con una serie de recomendaciones para los próximos cuatro años, esperamos que las Hermanas y los Hermanos, sostenidos/as por nuestras oraciones, sirvan al Señor “con acción de gracias y gran humildad”. Nosotros, líderes de las comunidades, estamos invitados/as a poner “espíritu y vida” a la declaración final aceptada por unanimidad.

      En la sesión plenaria final, la asamblea general ha formulado la declaración final, que contiene muchas de nuestras convicciones, sentimientos, emociones, ideas y expectativas de los días en Asís. Nos confían a todos y a todas unas tareas proféticas para los años que vienen. Sí, esta asamblea ha constituido para nosotras un desafío que nos 'turba'.
Que Dios nos ayude a ver esta urgencia, a aceptar el reto y hacerlo realidad. Y ¿si...? ¿Por qué no...?

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Resumen hecho por el Hermano Eduard Quint, cfh; la Hermana Regina Pröls; la Hermana Paulina Aguirre,fhm; la Hermana Jessy Augustine Payyapilly; las Hermanas Marie Simona Boulanga y Marie Catherine Parrotta frjh recogiendo las impresiones y las reflexiones de los cinco grupos lingüísticos.





El Cántico de la Presencia que Inquieta

¡Alabado seas, Dios,
por la llamada a la contemplación, a la conversión y a la autenticidad
que conduce a los que te amamos a ceder a tu Espíritu
con corazones que escuchan, que esperan,
que están disponibles para ser perturbados,
que están atentos a su llamada a actuar
con compasión, audacia y esperanza.

¡Alabado seas, Dios,
por los “más pequeños“, cuya presencia inquietante
pone en tela de juicio la acumulación de poder, de privilegio y de prestigio
a la que el mundo otorga tanta importancia
y
que tan a menudo se hace a expensas de los 'pequeños“
a quien el mundo desprecia, descarta y hace invisibles.

¡Alabado seas, Dios,
por aquellos que se comprometen a vivir
la tradición teológica franciscana
y a explorar su presencia "inquietante" para la Iglesia y la Sociedad.
A través de ellos el Pueblo de Dios en el mundo enteroconoce tu bondad,
el regalo de la Creación,
la unicidad (haecceitas) y el valor de cada criatura,
y
del gran Misterio de la Encarnación
por el cual Tú, Dios, por amor y sin pecado
fuiste un Dios-con-nosotros.

¡Alabado seas Tú, Dios,
por los nuevos, creativos e imaginativos medios de comunicación
que contribuyen a "dejarnos inquietar" y a "devenir una presencia que inquieta";
por las Artes y los artistas,
por la tecnología y los técnicos,
y por cada trabajo y cada trabajador que hace posible para nosotros
el dar una mayor expresión a Tu Bondad, a Tu Verdad y a Tu Belleza --
para que podamos
descubrir más acerca de Ti,
proclamar más tu Buena Noticia,
proteger y cuidar más Tu creación,
estar en relación con nuestros hermanos y hermanas del mundo entero,
y entender más sus luchas por la justicia, sus anhelos de paz,
y las sendas que conducen a la unidad contigo.



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Sobre la base de las grabaciones y resúmenes de las conversaciones de los siete Grupos de Trabajo, de lengua inglesa.
Síntesis hecha por la Hermana Margaret Eletta Guider, OSF



 

Declaración Final

CFI–TOR Asamblea General
Asís, 16-21 Mayo 2009

     El Espίritu de Dios nos ha convocado a las hermanas y hermanos de la Tercera Orden Regular a Asís, donde hemos mirado juntos el mundo como lo conocemos y experimentamos hoy. Nos perturba la serie de desafίos sociales, económicos, eclesiales, tecnológicos, polίticos y legales, como también aquellos dentro de nuestras Congregaciones religiosas. Deseamos responder, en la fe, a estos desafίos, caminando con Francisco y Clara, siguiendo las huellas de Jesús.

     Estamos llamados a ser en nuestro mundo hoy, una “presencia que perturba”, como lo fue Jesús en su tiempo.

Elegiremos una respuesta pacίfica a la violencia.

Estamos llamados a ser una “presencia que perturba” en nuestro mundo hoy, como lo fueron Francisco y Clara en su tiempo.

Alabanza a ti, Oh Dios
por aquellos que, por su presencia que perturba, responden a tu llamada a reconstruir nuestra Iglesia y nuestro mundo





 

Recomendaciones de la Asamblea General para 2009 – 2013



FORMACION INICIAL Y PERMANENTE

  1. Propuesta: Que el Consejo y el personal CFI-TOR continúen la Escuela Itinerante de la TOR de Espiritualidad, dando prioridad a los paίses, regiones y grupos lingüίsticos que actualmente no tienen acceso ni oportunidades en todo el mundo. Continuar a incluir la educación de la no violencia, integridad de la creación y otros temas relevantes e incorporar la vida evangélica y la tradición teológica Franciscana. Animar a desarrollar y a usar los recursos audiovisuales y el Internet.
  2. Propuesta: Que la CFI-TOR considere la posibilidad de ofrecer programas internacionales para la formación del personal y/o de los hermanos y hermanas en formación.
  3. Propuesta: Que los miembros se dediquen de nuevo al estudio de nuestra Regla y Vida, comenzando con el Capίtulo IX sobre la misión.
  4. Propuesta: Traer miembros nuevos a la asamblea del 2013.
  5. Propuesta: Crear nuevos recursos para la formación inicial y permanente y publicar recursos ya existentes.

COMUNICACION

Propuesta: Crear un comité para:
  1. desarrollar estrategias para la reflexión y la acción a nivel de la base para a ser una “presencia que perturba” en nuestro mundo contemporáneo.
  2. promover una mayor visibilidad, voz y visión Franciscanas en el mundo y en la Iglesia por medio de las relaciones personales/institucionales y el sito Web a nivel mundial.
  3. informar e invitar a los miembros a responder a las emergencias globales y a las situaciones crίticas.

JPIC (Justicia, Paz e Integridad de la Creación)

Propuesta:

Identificar y expresar concretamente modos en que los hermanos y hermanas puedan ser una “presencia que perturba” al enfrentarse con los desafίos y crisis contemporáneos.

Propuesta:

Por medio de la palabra y el trabajo promover dialogo inovativo en los campos de:

  1. paz y reconciliación
  2. ecumenismo
  3. diversidad de culturas, pueblos, religiones y denominaciones
  4. cuidado de los pobres y de la tierra.


Sugerencias:

- Mantener alguna forma de contacto con las congregaciones que se han retirado de ser miembros.

- Que la CFI-TOR informe a los miembros acerca de las necesidades urgentes para que los ministros pastorales puedan ayudar a los que actualmente viven en comunidades de “frontera”.

- Continuar a identificar nuevas congregaciones TOR e invitarlas a entrar en la CFI-TOR.

- Continuar trabajando hacia recuperar las relaciones hermano-hermana entre las ramas de la Familia Franciscana.




Liturgia de Clausura – Homilía

Hno. Pietro Sorci, OFM


     Queridas hermanas y queridos hermanos, hemos llegado a la conclusión de esta semana tan intensa vivida en la tierra de Francisco, en el lugar donde él se entregó en los brazos de la hermana muerte; y estamos en el 800° aniversario del reconocimiento, por parte de la Iglesia, por medio de la voz de los más altos órganos de su magisterio, de su vocación y misión de dar testimonio de Cristo crucificado y resucitado.
Como lo indica el tema de vuestro Congreso, Francisco fue una “Presencia que provoca y perturba” para la Iglesia y la sociedad de su tiempo.

     Para los cristianos y no cristianos, él contin a siendo una “Presencia que inquieta y perturba”, después de 800 años de distancia, por su adhesión a Cristo, sin dudas y sin reducciones, y por su confianza incondicional en el hombre, no obstante todas las apariencias contrarias.

     Con su humildad y sencillez, con su desprendimiento total, con su espίritu fraterno hacia todos, hombres y mujeres, pequeños y grandes, pobres y poderosos, hombres de iglesia y no creyentes, con su solidaridad hacia los leprosos y hacia todos aquellos que se parecen a ellos, con su obra de reconciliación y de pacificación, con el hecho de extender la mano a los hombres del Islam, con el respeto a la madre tierra y a todo lo creado, él con discreción y transparencia pone delante de los ojos de los creyentes y de los no creyentes, a Jesucristo, Hijo de Dios, hecho hombre, pobre y crucificado, que se entregó a si mismo por nosotros y por todos en la cruz para hacernos hijos de Dios y hermanos suyos y con todos y hacer nuevas todas las cosas.

     Con su vida Francisco nos dice que nos podemos fiar de Jesús, que es posible volverlo a amar, escucharlo, seguirlo. Su Evangelio se puede poner en práctica integralmente, aun hoy, sin quitar nada ni reducirlo, por todos, hombres y mujeres, grandes y pequeños, ricos y pobres, blancos y gente de color.
En esto está el verdadero gozo y la verdadera vida. Este seguimiento constituye un camino seguro para hacer que la Iglesia rejuvenezca, para renovar el mundo, para construir la paz entre los hombres.

     En la lectura del Evangelio hemos escuchado algunas expresiones del discurso pronunciado por Jes s la vίspera de su Pasión, después de haber lavado los pies a los discípulos y de haberles dado la Eucaristía, el memorial perene de su Pascua: “Todavía un poco de tiempo y no me veréis, un poco luego y me veréis. Vosotros estaréis tristes y llorareis, mientras que el mundo se alegra, pero vuestra aflicción se cambiará en alegría”.

     Jesús no se refiere sólo a que serán privados de su presencia a causa de su muerte inminente, que entre algunas horas habrán experimentado los discípulos. Se refiere también a la experiencia de la duda, de la oscuridad y del silencio de Dios que habrían experimentado los discípulos de todos los tiempos, y también nosotros en nuestro tiempo. Se refiere a la experiencia que hacemos también nosotros hoy en el triunfo aparente del mal, del odio y de la violencia, del eclipse de Dios, causa de profunda tristeza y sufrimiento.

     Pero este sufrimiento, como la Pasión de Cristo, es fuente misteriosa de gozo y de fecundidad.
No es la alegría del mundo, unida a perseguir los valores efímeros, del saber puesto al servicio de los intereses materiales, de la carrera social, científica, de querer aparecer, del rendimiento económico en las opciones, de las impresiones fuertes llevadas hasta el extremo.

     Jesús para expresar el paso de la aflicción al gozo sobreabundante, usa la delicada imagen de la mujer que está por dar a luz un hijo. La alegría de la mujer que va a partorir es doble: porque su sufrimiento ha terminado, y porque ha nacido una nueva vida.

     De la misma manera el sufrimiento por la fidelidad a Cristo y por el testimonio que se le da a él genera alegría y da a luz un mundo nuevo.

     El sufrimiento misionero es lugar privilegiado de gozo eclesial, como da testimonio el Apóstol Pablo, que rechazado de los judíos de Corintio, se vuelve a los paganos y obtiene abundante fruto de fe y de conversiones: no solamente muchos corintios pidieron el Bautismo, sino aun Crispo, jefe de la sinagoga se hizo bautizar con toda su familia. Y Pablo podrá escribir en la Segunda Carta a los Corintios: “Exulto de gozo en todas nuestra tribulaciones” (2 Co 7, 4).

     El cristiano que se compromete a dar testimonio de Cristo, en difundir sus palabras y en la tarea misionera, seguramente que encontrará grandes tribulaciones, pero se le garantiza que tendrá alegría.

     Es la alegría que viene del ser discípulos, de saber que él está cerca de nosotros en todo momento, aun en aquellos cuando nos sentimos perdidos o caemos en pecado, de saber que gastar la vida por él y por los hermanos es una inversión ventajosa y un grande honor.

      Es la alegría que viene de traer al mundo un hombre nuevo, de dar de nuevo sentido y vitalidad a la existencia marchita y apagada, de ver surgir de nuevo una sonrisa en los rostros sin esperanza. Es la alegría de ver que el amor brota donde había odio, el perdón donde estaba la ofensa, la unión y la paz donde había discordia, la fe donde había duda, esperanza donde hay desesperación, luz donde hay tinieblas.

     La alegría de ver brotar la vida donde sólo hay ruinas. Este es el milagro de la esperanza que nosotros, hermanos y hermanas de Francisco de Asís, en su escuela queremos comprometernos hoy a trabajar por la gloria de Dios y la salvación del mundo.

Que el Señor haga de nosotros instrumentos de su paz.

Asís, 21 de mayo 2009


Inquiétanos, Señor,
cuando estemos demasiado satisfechos…


Inquiétanos, Señor, cuando
Estemos demasiado satisfechos de nosotros mismos;
Cuando comprobemos que nuestros sueños se hayan cumplido
Porque ya muy poco nos atrevemos a soñar;
Cuando regresemos ilesos al puerto
Porque hemos navegado muy cerca de la playa.

Inquiétanos, Señor, cuando
Hayamos perdido nuestra sed
Por el agua de la vida
Por causa de la abundancia de cosas que poseemos;
Cuando apasionados por esta vida,
Dejemos de soñar con la eternidad,
Y cuando, en nuestro esfuerzo por construir una nueva tierra,
Dejemos que se turbe
Nuestra percepción del Nuevo Cielo.

Inquiétanos, Señor, para intentar con más audacia
La aventura de navegar mar adentro,
Allí donde las tempestades revelen tu majestad,
Y poder contemplar las estrellas
Cuando hayamos perdido de vista la tierra firme.

Te rogamos que ensanches
Los horizontes de nuestras utopías,
Para que transformemos el futuro
Con fuerza, coraje, esperanza y amor.
Atribuido a Sir Francis Drake - 1577

(Traducción al castellano, por fr. Luis Coscia)





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